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Liderazgo Compartido

Estamos acostumbrados a pensar en el “liderazgo” como una función de las personas que poseen autoridad u ocupan un lugar especial dentro de una organización.  Sin embargo, el “liderazgo” puede ser ejercido por cualquier miembro de una organización.  De hecho, el “liderazgo compartido” es una señal de una organización surgente.

Para ser exitosa, cada organización debe cumplir con tres funciones básicas.

1)       Lograr metas, tareas u objetivos que son la razón de su existir;

2)       Fomentar unidad entre los miembros del grupo;

3)       Potenciar a cada miembro del grupo a desarrollar sus capacidades latentes.

Aunque casi todas las organizaciones están conscientes de la primera función, a menudo no toman en cuenta la importancia que tienen las otras dos.

Fomentar Unidad

Reflexionemos un momento: ¿Alguna vez has pertenecido a alguna organización o grupo de trabajo en que había desunión entre algunos miembros y otros?  ¿Cómo ha afectado al funcionamiento y los logros de la organización o grupo?

Según la severidad del problema, puede llevar a que cada persona se aísle y evite contacto con los demás, que reine un ambiente de crítica y de desprecio hacia las ideas y acciones  unos de otros, que las reuniones se vuelvan pesados y sean caracterizadas por intercambios fuertes de opiniones, que de manera abierta o encubierta unos traten de sabotear el trabajo de otros, o que haya una lucha para el poder.

En cambio, cuánto más sólida sea la unidad entre los miembros de la organización, más confianza habrá para compartir ideas creativas, probar nuevas iniciativas, y ayudarse mutuamente.

Todo esto hace una diferencia significativa en los logros de la organización.  También repercuta en la tercera función: ayudarse unos a otros a desarrollar nuevas capacidades.

Potenciar a Cada Miembro

El secreto del progreso yace en el desarrollo de las capacidades de un número creciente  de los miembros de una organización.  Sin el desarrollo de nuevas capacidades por nuevas personas, los logros que puede alcanzar la organización rápidamente llegan a un tope.  Cada uno ya está haciendo lo que sabe hacer, y al esforzarse por hacer más todavía, llega a un punto de agotamiento.

Sin embargo, cuando nuevas personas están desarrollando las capacidades necesarias, no sólo hay más personas entre quienes se puede repartir el trabajo, sino que las personas que recién han desarrollado dichas capacidades entren en el campo de trabajo con mucho entusiasmo.

Contrario a lo que a veces se piensan, la mejor forma de desarrollar nuevas capacidades no es asistir a un taller o seminario, aunque a veces puede ser útil; más bien,  es recibir ACOMPAÑAMIENTO de alguien que ya ejerce bien la capacidad.

Para que el acompañamiento sea eficaz, la persona conocedor necesita preocuparse por el aprendizaje del otro: tomar el tiempo para explicar en detalle CÓMO lleva a cabo ciertas tareas, modelar la forma correcta de hacerlas, dar la oportunidad para que el aprendiz gradualmente asuma la responsabilidad, y proporcionar una retroalimentación positiva, felicitando los logros y dando sugerencias de cómo puede mejorar.

 Liderazgo Compartido

Volviendo al liderazgo, todos y cada uno de los miembros de una organización puede aportar a las tres funciones; y al grado que lo hace, está ejerciendo el liderazgo.

Cada uno no sólo puede cumplir sus propias responsabilidades con excelencia, sino que puede reflexionar sobre cómo podría funcionar mejor el área con la cual está inmediatamente involucrado, tomando iniciativas o colaborando con sugerencias para la mejora.

Cada uno puede aportar a fortalecer la unidad de la organización.  La persona que hace comentarios que disuelven la tensión y generen risa en un momento difícil,  así como la persona que alienta a los demás a compartir sus ideas, o la que frecuentemente encuentra algo valioso para felicitar en el trabajo de sus colegas, está ejerciendo liderazgo.

Asimismo, cada uno puede desarrollar una actitud de enseñanza-aprendizaje, compartiendo libremente sus propios conocimientos y destrezas con otros deseosos de desarrollarlas, a la vez que busca la oportunidad  de aprender de los que tengan aptitudes diferentes.  De hecho, a veces los dos roles se mezclan, cuando dos personas que trabajen en áreas parecidas compartan sus experiencias y manera de trabajar uno con otro, resultando en un aprendizaje mutuo.

En resumen, cuánto más que TODOS los miembros de una organización ejerzan un liderazgo compartido, más éxito tendrá la organización.

Y tú,  ¿cómo puedes ejercer un liderazgo más eficaz dentro de las organizaciones a las cuales perteneces?
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Para conocer otros aspectos del “liderazgo moral”, te recomiendo el libro “Liderazgo Moral”

© Juanita de Hernández. Derechos Reservados

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