¡Cómo Aprender de las Pruebas!

A nadie le gusta tener problemas en la vida.  Más bien, todos apreciamos los momentos en que todo nos va bien.

Sin embargo, igual como el atleta, que no se mejora a no ser que se esfuerce hasta el límite de su capacidad, para crecer espiritualmente, necesitamos enfrentar situaciones que nos ponen a prueba.

Defectos en el Carácter

Muchos de los pequeños problemas que nos enfrentamos en la vida diaria son el resultado de defectos en nuestro propio carácter.  Si yo soy impaciente y brusca en mi manera de tratar a otros, no debo sorprenderme que no quieran trabajar conmigo.

Si digo mentiras cuando me conviene y a menudo ofrezco hacer algo y luego no cumplo, no debo resentirme cuando las personas no me tengan confianza.

Si soy tan absorta por mi trabajo que no dedico suficiente tiempo a mi familia, no debo extrañarme que de repente surjan problemas con mis hijos o esposo, o que me dé una enfermedad provocada por el estrés.

Sin embargo, hay una tendencia de cegarnos a nuestros defectos.  Aun cuando los reconozcamos, raras veces estamos lo suficientemente motivados por hacer un esfuerzo perseverante para cambiarlos.  Más bien, nos excusamos, pensando o diciendo: “Así soy.  Es parte de mi carácter.  No puedo cambiar;”  “Todos lo hacen;” o  “Las circunstancias me obligan.”

Aun cuando nos vienen encima las consecuencias, a menudo culpamos a otros o a la “mala suerte”, en vez de mirar hacia adentro y tratar de percibir en qué maneras podríamos haber contribuido al problema

Comenzar con Uno Mismo

No reconozcamos la gran verdad de que: “La única persona a quién cada uno puede cambiar en esta vida es a sí misma.”

Tampoco nos damos cuenta que si nosotros cambiamos, a menudo los demás comenzarán a responder a nosotros de otra manera y también cambiarán.  Sin embargo, el motivo por nuestro cambio no debe ser el lograr que cambien los demás, sino simplemente el mejorar nuestro carácter, crecer espiritualmente, y lograr un mejor equilibrio entre os diferentes aspectos de nuestra vida.

Si no tomamos acción positiva para mejorar nuestros defectos, como consecuencia lógica el mismo problema se repite una y otra vez, empeorándose cada vez más.

En las palabras de ‘Abdu’l-Bahá: “La misma prueba viene otra vez en mayor grado, hasta que sea demostrado que una debilidad anterior se ha convertido en un punto fuerte.”

© Juanita de Hernández. Derechos Reservados

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