Alentar a Otros y Brindar Alegría a sus Corazones

Casi todas las personas tienen el potencial de hacer mucho más con sus vidas y talentos de lo que están haciendo actualmente.  El aliento les estimula a realizar más de estas potencialidades no desarrolladas.

Actitud de Abundancia

Para dar aliento a otros uno necesita tener una actitud hacia la vida basada en la ley espiritual de la abundancia.  Cuando damos libremente de lo que tenemos–nuestro tiempo, conocimiento, buena voluntad, bienes materiales o aliento–nos convertimos en un canal abierto.  Entonces, a la vez que damos a otros, Dios nos recompensa, dándonos aun más a nosotros.

La actitud de abundancia se basa en la confianza en Dios, la cual se traduce en confianza en la vida y en uno mismo.  Esto nos capacita para dar confianza a otras personas, estableciendo relaciones con ellos en que el aliento puede tener mayor efecto.

Dentro de estas relaciones de confianza, la fuerza dinámica del ejemplo de una persona comprometida con la transformación individual y social puede tener impacto en otros y alentarles a adoptar el mismo camino.

Fijarse en lo Positivo

Pero también es importante hacer un esfuerzo consciente por fijarnos en las capacidades y potencialidades de otros, “descubriendo” a las personas en el momento de hacer bien las cosas, y comentando con sinceridad lo que nos gusta de su forma de ser y actuar.  Esto les dará aliento para desarrollarse aun más en la misma dirección.

Además, si nos fijamos en las fortalezas concretas de cada persona, le podemos delegar responsabilidades que le permitan utilizar estas fortalezas en servicio de un objetivo noble.  Cuando las responsabilidades concuerdan con las fortalezas de la persona, hay mayor probabilidad de que las cumpla.  A la vez, la nobleza del objetivo motivará el compromiso y el esfuerzo por llevar a cabo las responsabilidades con un grado de excelencia, lo cual a su vez contribuirá al mayor desarrollo de las capacidades de la persona.

Cita Relacionada:

“Tened siempre en cuenta el lado bueno de todas las cosas, no el malo.  Si una persona tiene diez cualidades buenas y una mala, mirad hacia las buenas y olvidad la mala.  Y si una persona tiene diez cualidades malas y una buena, mirad hacia ésta y olvidad las diez malas.”   ‘Abdu’l-Bahá citado en El Alba de una Nueva Era, p. 22.

© Juanita de Hernández. Derechos Reservados

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